HORACIO COPPOLA

Nocturnos

16 de septiembre al 4 de noviembre de 2022
En – HORACIO COPPOLA – Nocturnos – presentamos una selección de fotos del Maestro de distintos períodos y lugares, en las cuales la noche, la penumbra, o la sombra proyectada, tienen un papel protagónico.

Desde el principio de su carrera Horacio Coppola experimentó con los contrastes de luz y sombra en sus imágenes. Existe un autorretrato de 1928 (cuando todavía usaba una cámara prestada por su hermano Armando, su mentor y primer maestro) que sorprende por su osadía y competencia técnica. Gran parte de la obra fotográfica de Coppola está signada por el uso de la sombra, ya sea ambiental o puntual. Sus paisajes urbanos nocturnos son equiparables (en ambición y calidad) a los de otros fotógrafos famosos, cultores de la fotografía nocturna, de las primeras décadas del siglo veinte.

“A veces, las cosas están ahí. Solo hay que saber mirar”. H.C.

«Nací el 31 de julio de 1906, en el dormitorio de mis padres, en el 2º piso de la casa construida en 1901, proyectada y dirigida por mi padre: Corrientes, 3060. Comencé mi vida como décimo miembro en el seno de una familia de adultos. Me ofrecieron una plural iniciación y paralelamente aprendí a caminar y a hablar, a escuchar música, a cultivar plantas y a cortar flores, a ser artesano en el más amplio y diverso manejo de instrumentos, incluida ¿a su tiempo? la cámara fotográfica, a criar y convivir con pájaros y la más variada clase de animales, a leer y escribir y manejar periódicos y libros y a conocer la existencia de idiomas: genovés, italiano, francés, en el marco del ejercicio del criollo; la mecánica, las artes, la ciencia, la literatura. Mi hogar: un mundo organizado, ya cumplido». H.C.

Se denominan nocturnos ciertos géneros artísticos (pictóricos, musicales, literarios, fotográficos) que en un principio solo definían, en la pintura, aquellas escenas ambientadas en la noche. En el arte antiguo, anterior al siglo diecisiete, por razones técnicas o simbólicas, tales escenas no eran frecuentes.  En el Renacimiento algunos artistas utilizaron el claroscuro magistralmente (Leonardo Da Vinci, por ejemplo) En la pintura barroca Caravaggio y sus seguidores (llamados  caravaggistas o tenebristas) adoptaron métodos de contrastes violentos luz/sombra a fin de acentuar el dramatismo de sus obras; otros, como Georges de La Tour, se sirvieron de manera original e ingeniosa (la luz de una vela, por ejemplo) para iluminar a sus personajes. Rembrandt, Velázquez, Zurbarán, Vermeer y diversos pintores de la época, emplearon  con maestría los contrastes de la luz. En los siglos dieciocho y diecinueve hubo artistas que continuaron e innovaron en el empleo del antagonismo luz/sombra en las artes visuales. Uno de ellos, James McNeill Whistler (1834 – 1903) hizo de la noche y de las sombras el tema principal de una parte sustancial de su exquisita obra pictórica. A el le debemos el nombre de nocturnos”, con los que bautizó varios de sus cuadros. La denominación se extendió a la música, la poesía y, desde luego, a la fotografía, a la que su obra tanto contribuyó. Whistler era norteamericano de nacimiento, pero su vida transcurrió, casi enteramente, entre Londres y París. Su primera incursión en la pintura nocturna fue el Nocturno: Azul y Oro, Valparaíso (1866-1874) que pintó en un extraño viaje a esta ciudad portuaria a la que se trasladó – misteriosamente – con el proyecto de ayudar a Chile en la guerra contra España. A esta época pertenece una de sus obras más famosas y emblemáticas: Nocturne: Blue and Gold – Old Battersea Bridge, una vista del Támesis concentrada en la presencia del agua, sus reflejos y los de unos fuegos artificiales que descienden del cielo con el Puente Battersea dominando la superficie pictórica y una barca y su remero que pasan por debajo. La obra es singular y enigmática; fue muy controvertida y dio mucho que hablar en su momento.  Whistler no fue solamente un pintor original e influyente, era admirado por escritores relevantes de su tiempo: Mallarmé, Huysmans, Proust, Wilde – que fue primero su amigo y posteriormente su enemigo –  con quien compitió en ingenio y arrogancia.

Para mencionar solo a unos pocos fotógrafos célebres, cultores de la foto nocturna: Stieglitz, Coburn, Steichen, fotografiaron maravillosamente las calles de Nueva York. Paul Martin – alsaciano de nacimiento, londinence de residencia – fotografió a Londres bajo las farolas de gas callejeras con sutil poesía, André Kertész (Budapest, 1894 – Nueva York, 1895) primero y Brassai – seudónimo de Gyula Alász – (Hungría, 1899 – Francia 1984), inmediatamente después, documentaron con arte supremo el París nocturno. Es con Brassai con quien Coppola tiene una mayor afinidad. La semejanza de sus imágenes es a menudo sorprendente. En los años treinta, cuando Brassai realizó la mayoría de sus fotos parisinas, no es factible que el fotógrafo argentino conociera la obra de Brassai. Éste publica su célebre libro, Paris de Nuit, en 1932. Coppola vivía entonces en Berlín y participó de la Bauhaus hasta el cierre de ésta, en 1933. No había, presumiblemente, punto de contacto entre los dos fotógrafos. Hay en la fotografía moderna temas comunes, tópicos que los fotógrafos de la vanguardia adoptaron y exploraron. Esto es cierto entre muchos artistas que coincidían en las escuelas de arte de entonces (la Bauhaus, por ej.) o pertenecián a los mismos movimientos (por caso: la Nueva Visión, el Expresionismo, la Nueva Objetividad) En Coppola hay rastros de estas corrientes artísticas, no así en Brassai. Durante los años treinta, el fotógrafo húngaro-francés realizó una serie fotográfica sobre los “graffiti,” los signos, grafías y dibujos incisos en los muros de Paris. Coppola, también por esa época, en 1933, fotografió varios graffiti, primero en París y después, en 1935, en Londres. Su semejanza es asombrosa. Sabemos que Coppola y Brassai no se conocían, y dada la simultaneidad en las fechas de sus trabajos y sus ciudades de residencia, es altamente improbable que estuvieran al tanto de su obra mutua. Brassai trabajó el tema con fascinación, Coppola incidentalmente. Ambos fotógrafos compartían más de un interés.

No hace mucho una celebrada crítica francesa, curadora y especialista en Brassai, llamada Agnès Gouvion de Saint-Cyr (autora, entre otros, de un libro: Brassai, pour L’amour de Paris) visitó nuestra galería y estudió muy atentamente las fotos de Coppola, a las que conocía superficialmente. Su sorpresa ante la similitud de la obra de ambos artistas fue inmensa. Ella había escrito, expuesto e investigado los “graffiti” de Brassai y no se explicaba las semejanzas formales y la sincronía entre las series.
J.M.


AGRADECIMIENTO
Debo a mi amiga Lily Litvak, crítica, historiadora, autora de numerosos libros y artículos sobre arte, literatura, historia de las ideas, profesora emérita de la Universidad de Texas, especialista en el Modernismo europeo y americano (sur y  norte), comisaria de exposiciones, gran conocedora del arte y la literatura española del ochocientos, erudita, posedora de amplios y múltiples saberes; las referencias a James McNeill Whistler, extraídas de su ensayo: Nocturno: Azul y Oro – Viejo Puente Battersea. De la Pintura de la Noche a la Fotografía. Del Nocturno: Azul y Oro al Fltiron de Steichen.