La Galería Jorge Mara – La Ruche presenta CHRÓMA, una exposición colectiva con obra de: Carlos Arnaiz, León Ferrari, Sarah Grilo, Kirin, Juan Lecuona, Macaparana, Eugenia Madia, Lucía Mara, Kvêta Pacovská, César Paternosto, Rogelio Polesello, Ana Sacerdote, Fidel Sclavo, Eduardo Stupía y Carola Zech.

Sabemos que el arte pictórico está conformado por la conjunción del dibujo y el color. El artista puede privilegiar, sobre el soporte que sea, uno de estos dos elementos. Un dibujo puede tener color, pero lo que prima es la línea. A la inversa, una pintura está asociada al empleo del color, la línea puede estar presente, pero su función, si bien no necesariamente accesoria, puede ser incidental. La presente es una exposición de obras de algunos artistas de la Galería que han privilegiado en ellas el uso del color. Chróma es una transliteración de la palabra griega khroma (color) y el término, ya sea como prefijo o sufijo, está muy presente en nuestra lengua. El color se encuentra asociado a un sinfín de acciones del individuo, que exceden ampliamente el territorio de la estética. Muchas veces los artistas se sirven de esta multiplicidad de sentidos que los colores poseen y, deliberada o intuitivamente, los eligen de acuerdo al uso (o usos) que se requiera de ellos. El valor simbólico del color ha sido ampliamente estudiado por la ciencia y el arte. Y no sólo por las artes visuales. En su famoso “Soneto de las vocales”, (de 1883), Arthur  Rimbaud establece una asociación poética, fulgurante, como toda su obra, entre los colores y la vocales francesas: “ A noir, E blanc, I Rouge, U vert, O Bleu : voyelles…” Hay numerosas interpretaciones del poema que van desde la alquimia, a la sexualidad, la música, los ciclos vitales, etc.

Muchos artistas visuales exploraron las relaciones entre el color y la música, sobre todo Klee y Kandinsky. Pero ha sido una artista nuestra, Ana Sacerdote (Roma 1925 – Buenos Aires 2019), quien más y mejor analizó esta relación, tomando como modelo algunas composiciones musicales de  J.S. Bach y trasponiéndolas a formas plásticas en sus sublimes óleos y dibujos. Algunos de ellos se exhiben en la presente muestra. En el excelente ensayo preliminar del catálogo de nuestra exposición de la artista, (de 2012), Ana Sacerdote : un caso argentino de pintura musical, José Emilio Burucúa analiza y califica con justicia la labor de esta notable pintora. “Es paradójico pero, en silencio, Ana Sacerdote ha realizado en Buenos Aires la versión más rigurosa, consecuente y sistemática de una pintura musical que hayamos conocido en el arte moderno»